atrévase por favor.

Se oyen las campanas de una misa cercana que está apunto de comenzar. Luego se oirá una débil melodía, capaz de otorgar un efímero minuto de felicidad. Se oye la vida urbana, los coches, el bullicio, las mentes que gritan demasiado alto y que no pueden dejar sus ideas en un mero susurro personal. Se siente todo eso mezclado con el viento, con el mar y con una extraña sensación de no ser tú misma.

Vuelven a sonar las campanas. Un recordatorio de hechos pasados y olvidados por las mentes críticas. Un recordatorio de otros tiempos que necesitan recuperar. Pero ya estamos cansados para eso. El mundo se ha vuelvo escéptico, introvertido, pero a la vez corrupto, morboso y cómo no, estúpido. Nos estamos volviendo estúpidos. Cada segundo que pasa. Mire por favor el segundero se su reloj.

ya.

Ahora somos un poco más estúpidos todavía. ¿Por qué? No sé si tengo la licencia pertinente para ejercer este derecho tan temido de expresar todo lo que se piensa. Bendita libertad de expresión que nos habilita, terrible educación social que nos está haciendo perder valores, y volvernos más estúpidos.

Otro.

y otro.

Segundos que ya hemos perdido. Mentes que ya hemos perdido. Pero en el fondo, a pesar de que nos reconcoma ese algo en nuestro interior, seguiremos siendo el claro ejemplo del conformismo y de la inactividad. Y todo eso se ve a través de la ventana de mi habitación. Y de la suya. Al fin y al cabo, todos vivimos en el mismo mundo. Y todos acabamos cerrando la ventana. La cerramos porque nos da miedo que ese ritmo incesante que lleva la ciudad nos impregne. Nos dan miedo el bullicio y las mentes pensantes. Sobre todo esto último. Nos da miedo la crítica, el rechazo, el obtener un no sobre algo fundamental en tu vida. Nos da miedo todo porque así nos lo han contado. Pero no hemos tenido el suficiente valor connotado de egoísmo para sentir que sea verdad.

Ahora por favor, abra la ventana. Han pasado más segundos, no lo deje para otro momento. Abra la ventana y oiga absolutamente todo lo que este mundo tiene que decirle. ¿Oye las voces? ¿Las campanas, los coches? Y el mar, esa ola que ha roto más fuerte que la anterior, esa fuerza inhumana de intentar avanzar por una costa que sabe que no va a poder conquistar. O sí, no lo sabe. Pero lo intenta. Así que inténtelo usted también. Deje de ser una marioneta. Piense, ría, llore, critique. Sobre todo esto último. Y ame. Ame sin miedo, de forma infinita, sin temor a que la sociedad le critique. Una vez alguien dijo: “Mañana soy lo que queráis pero hoy soy feliz”. Y que razón que lleva. Mañana el mundo me juzgará, me odiará o me querrá para siempre. Quizás le encandile o le deje en ridículo. No lo sé, pero hoy he tomado una decisión. Una decisión que me hace feliz. Que quizás cambie mi vida. Aunque sea durante un segundo.

Pero piénselo. Cada segundo nos volvemos más estúpidos. Y sólo hay una forma de saltarse esa norma. Abra la ventana, realice una acción. Ame, beba, llore o duerma. Lo que usted desee. Pero hágalo. No se quede detrás del cristal. Detrás de los perjuicios. No lo haga. Rompa el conformismo. Sea crítico.

Le pido que sea crítico en todas las actuaciones de su vida. Nos han enseñado a no hacerlo. Hágalo y súbase al huracán urbano, a la vida activa. Mañana le juzgarán, pero hoy será feliz. ¿Y qué sentido tiene esta vida, si de vez en cuando, no somos felices?

Advertisement
Etiquetado ,

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.